Esperar que el destino te de lo que esperas, es trabajo de valientes. No supone luchar ser valiente, solo ser paciente por algo que casi nunca pasa. Pero no es necesario esperar si lo buscas; al menos te entretienes con algo ¿no? Pues ese el primer paso para convertirte en un ignorante. Al destino no le importa para nada que tú lo busques, el destino es libre de hacer lo que quiera, puede fastidiarte en cualquier momento. Pues eso es lo que le pasa a Sophie.
Ignorante de la vida. Se esforzó tanto en perseguir lo que soñaba que no le dejó darse cuenta de que cada paso que daba era uno hacía atrás.
Ni mucho menos me estoy refiriendo a que no hay que luchar por tu sueño. Eso nunca. A lo que me refiero es a que no debes desafiar al destino. Debes seguir las pistas que te da, hasta llegar a tu destino. Si no sencillamente es imposible que lo consigas.
La vida de Sophie es algo parecido a una continua lucha, lucha por lo que quiere. Eso está bien, pero, como ya he dicho, no debería haber luchado contra su propio destino.
Este relato cuenta la historia de la vida se Sophie y su sueño. Como se dio cuenta de sus errores y de la manera que los intentó resolver. Es complicado, ella es complicada. Pero todo tiene su arreglo, o por lo menos eso piensa ella.
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